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July 19 El amor en los tiempos del cólera
Florentino esperó 51 años, 9 meses y 4 días para reencontrarse con su primer amor, Fermina, quien considera el amor de su vida. ¿Será Florentino correspondido? ¿Su amada llevará también más de medio siglo amándole en secreto? Y sino es así, ¿podría lograr que Fermina se enamorara de nuevo del viejo que ahora es?
Esta es la historia de Florentino Ariza, un hombre que no logra olvidar a su amor de juventud y que esperará una vida entera para volver a encontrarse con su amada. Desde su primer encuentro con Fermina, toda la vida de Florentino va a girar entorno a este amor/obsesión. Y así aguardará, y más que vivir, se arrastrará por la vida, vacío de emociones y fiel a un sentimiento.
¿Qué? ¿Os lo creeis? ¿Podría sucederos? El trailer de la peli preguntaba: ¿Cuánto tiempo estarías dispuesto a esperar al amor de tu vida? Y yo me pregunto… ¿Se puede elegir? ¿Puede uno elegir, olvidar o no olvidar? ¿Hasta que punto el sentimiento, el amor, nos pertenece? Amor… El amor… ¿nos pertenece o le pertenecemos?
Como se puede adivinar, hace poco que he visto “El Amor en los tiempos del Cólera”, película basada en la novela de Gabriel García Márquez. La historia se desarrolla en las costas de Colombia, a finales del siglo XIX, cuando la epidemia del cólera se expande con rapidez y asesina con crudeza. Sin embargo, la vida no para, no se detiene, sigue para todos y todos intentan vivir, a pesar de, con normalidad. Así, dos jóvenes, Fermina y Florentino se conocerán, se enamorarán, y sufrirán los efectos secundarios de esta otra enfermedad, el amor. Un amor que, en su cara amarga, puede cobrar la entidad del propio cólera y confundirse con él...
Y para terminar, os diré que Shakira, compatriota de García Márquez, es quien da voz a tres canciones que pertenecen a la banda sonora de la película: Hay amores, Despedida y Pienso en ti. Aquí os dejo la primera. A ver si la disfrutais tanto como yo!!
Besitos furtivos :D
February 04 IsaiahCon tan solo 4 meses, Isaiah Chevrier, un niño de África -no puedo ser más exacta en cuanto a su procedencia porque no he podido averiguar más- comenzaba haciendo sus pinitos dentro de la música, e intentaba tocar el djembé -tambor africano- así:
Cuatro años más tarde es capaz de desenvolverse (así de bien) tocando ritmos africanos:
Es evidente que tiene talento musical -de hecho creo que tiene muchíiiiiiisimo talento-, pero también pienso que el hecho de que su familia haya empezado a estimularlo desde que era un bebé ha sido muy importante. Seguramente Isaiah sabía tocar el tambor (como no sabré hacerlo yo jamás) incluso antes de empezar a caminar.
No he podido evitar pensar en nuestros niños, los occidentales, la mayoría de los que conozco son toscos y carecen de coordinación, ¿y eso porque? Posiblemente no sea porque les falten capacidades, el motivo parece ser más bien que nadie entrena sus habilidades psicomotrices.
En lo que respecta a nuestro país, se me ocurre comparar a Isaiah con algunos niños de etnia gitana. Para el pueblo gitano, la música, el baile y todo su folklore, es muy importante. Trasmiten sus conocimientos de generación en generación, e introducen a sus niños, desde bien pequeños, en el arte musical. De tal forma que, cuando son adultos, han naturalizado hasta tal punto esas habilidades, que ya forman parte de ellos.
Es un lástima que nosotros carezcamos de arraigos culturales así. Que no eduquemos en la música a nuestros enanos, que por otra parte, están bastante apollardados con la play station, la x-box, los videojuegos, los juegos de roll por internet, y un largo etcétera. Y... ¿total para que? ¿sirve de algo ser un experto en matar marcianos? November 26 Amor, amar, amor...Hace un par de años hice un trabajo sobre el Amor para una asignatura optativa que me cogí: Construcción de símbolos. La verdad es que es el trabajo que más me he currado a la largo de carrera, es el más extenso (50 páginas, nada más y nada menos y en el que mejor nota he sacado :D Para hacerlo, primero pedí a tooooodooooos mis conocidos, amigos, amigas y familiares que me elaboraran una redacción. Para realizarla tenían que imaginar que el escrito iba dirigido a una persona que no sabía lo que era el Amor y que jamás lo había sentido; su tarea era explicar lo mejor posible Qué es. ¿Porque hacer eso? Pues porque en esta asignatura se entendía que el Amor y el concepto que tenemos del mismo, es algo que se construye a lo largo de la vida y a través de la experiencia. Es algo que hemos de aprehender y aprender: nadie nace sabiendo que es. Y puesto que es algo que nos enseñan, el concepto que tenemos a cerca de lo que es, va a depender, en gran medida, de la cultura en la que nos encontremos inmersos. Porque no hay, ni mucho menos, un concepto universal de amor, consensuado en el mundo entero. Cada cultura maneja el amor a su manera, en cada cultura se manifiesta, se interpreta y hasta se siente de manera diferente. ¿Curioso no? Con las redacciones pretendía, encontrar, o no encontrar, un concepto consensuado occidental a cerca de lo Qué es el Amor.
En este trabajo la verdad es que el concepto Amor digamos que perdía mucha magia… Se convertía en algo que no existe per se, sino en algo que hemos inventado los humanos, y que nos trasmitimos de unos a otros por medio de la aculturación. (Algo parecido se podría aplicar al sentimiento de amistad. Dentro del reino animal, somos los únicos que manejamos este concepto. El resto de animales no mantienen amistades entre ellos, tal y como las entendemos nosotros, ellos desarrollan cierto sentimiento de camaradería y de pertenencia al grupo. La amistad, pues, también sería desde este punto de vista un sentimiento creado por el ser humano.)
Ello no quiere decir que no sea auténtico, ¡ni que no exista! Como se han aventurado a decir muchos a cerca del amor. Que evolutivamente hablando, hayamos aprendido a enamorarnos, no significa que no nos enamoremos de hecho. Y esto, yo creo que está muy ligado con un concepto llamado realidad mental: una realidad mental es algo que existe en mi mente, no está fuera, en el mundo, no es algo materializable, pero es algo que yo me creo y precisamente por eso para mi se convierte en cierto y es real (exista o no). Es decir, que el Amor no sería algo que está ahí fuera, sino que llevamos aquí dentro.
Y es que es muy común hablar del amor como un ente que existe por sí mismo y al margen de nosotros. Solemos personificar el Amor, como si poseyera entidad propia, nos referimos a él como un ente que existe y actúa sobre nosotros; ¿y no es en realidad algo que nace, crece, se desarrolla y muere en nuestro interior?
Haciendo una revisión sobre los diferentes tipos de amor que se manejan en diferentes culturas, tope con Giddens y su libro La transformación de la intimidad. En él, el autor hace un recorrido histórico a lo largo de las civilizaciones y nos expone y explica los diferentes tipos de amor que han existido a lo largo de la historia en las diferentes sociedades. La verdad es que es un libro fascinante, para mi fue alucinante descubrir, por ejemplo, que en el siglo XV no se enamoraban de la misma manera que hoy día lo hacemos nosotros!!! El Amor pues, va evolucionando al igual que evoluciona el ser humano, y según el país y el momento histórico en que nos encontremos sentimos una u otra cosa!!!
Topé, por esas mismas fechas, con una entrevista realizada a una fotógrafa del National Geografic. En ella explica una anécdota que le sucedió estando en un poblado africano. Cuenta que las mujeres de ese poblado estaban absolutamente masacradas: tenían cicatrices, moratones y quemaduras por todo el cuerpo. El maltrato (de maridos hacia sus mujeres) era algo frecuente, común, y podría decirse que… hasta normal. Explica que un día, estaba sacando agua de un pozo, y que llevaba una camiseta y un pantalón corto, entonces unas mujeres nativas se le acercaron, y muy extrañadas comenzaron a mirarle piernas, brazos, espalda… Hablaron entre ellas y al final le preguntaron: ¿no estás casada? Ella sorprendida respondió: No, ¿por qué lo preguntais? A lo que respondieron: “Porque no tienes cicatrices. Supusimos que nunca te han querido.” Ni que decir tiene que la fotógrafa se estremeció. Yo también me estremecí. Explicó que esas mujeres tenían un concepto a cerca del amor totalmente diferente al nuestro. Hablando con ellas descubrió que por ejemplo, si su marido les pegaba por que se había puesto celoso, ellas lo interpretaban como una muestra de afecto. Obviamente, si había reaccionado así, era porque al marido le importaba su mujer. El maltrato, aunque vivido como tal, no era interpretado como lo hacemos nosotros. Es decir, que la cultura y la educación recibida, tienen mucho que decir con respecto al Amor, y a las relaciones de pareja que vamos a mantener a lo largo de la vida.
Hay más ejemplos no tan bestias y más conocidos por todos. Por ejemplo, podríamos hablar de la fidelidad. Pensar que una infidelidad es un atentado contra la confianza de la pareja tampoco es algo universal. Nosotros hemos establecido esta regla. Normalmente es un pacto tácito que hacemos con nuestra pareja. Al formalizar una relación, implícitamente acordamos ser fieles el uno para con el otro, y que esto no se cumpla, puede ser motivo de ruptura y sino lo es… por lo menos jode y duele mucho aunque se perdone. ¿Pero nacimos sabiendo esto? Pues, no señor. Ahora tenemos muy claro que si nos ponen los cuernos es que no nos quieren, pero esto lo hemos tenido que aprender y es literalmente, lo que nos han contado. Aunque podríamos haber nacido en cualquier otra parte del mundo, donde nos contaran lo contrario, y nos hubiéramos manejado en esos otros términos igual. No sé si se entiende hasta donde quiero llegar… en realidad, por naturalizar, podemos llegar a naturalizar cualquier cosa, basta que sea lo que predomine en nuestra cultura y que nuestras figuras de referencia y nuestro grupo de pertenencia lo crea así.
Hay poquitas cuestiones en las que se encuentre un consenso transcultural en lo que respecta al Amor. Una de ellas es, por el ejemplo, el incesto. Este si que suele verse como antinatural en un número mayoritario de culturas, aunque la diferencia estriba en qué se considera incesto. El grado de parentesco es lo que varía, hay sociedades más flexibles que otras: lugares donde entre primos por ejemplo se acepta como algo normal, y en las que parientes de tercer, cuarto orden, ya no se consiente con naturalidad.
Y también podríamos hablar, (pero ya me he enrollado demasiado!) de nuestro famoso mito: el de la media naranja. Esa creencia de que, hay pululando por el mundo una persona que nos completa y que es nuestra mitad. Una especie de alma gemela, que reconoceremos cuando aparezca, nos enamoraremos de ella, y si es la auténtica (pq con las medias naranjas te puedes equivocar, hay veces que parece que sí, pero luego resulta que es que no) con ella permanecerás de por vida. Como yo prefiero los limones, en este sentido me callo la boca :-) Como dijo Buenafuente… mi media naranja la deben de haber exprimido :D
EsThEr
September 26 Donde hay música hay esperanza
La música está en todas partes y forma parte de la Vida y de la Naturaleza. Todo produce un sonido, todo hace música. Murmullan las olas del mar , nos susurra al oido el viento, ruge el fuego, los animales pían, aullan, ladran, braman, graznan, croan… Todo suena. Todo produce un sonido. Incluso cada elemento inerte cuando se agita y mueve también cobra vida y emite su sonido distintivo. Cada madera produce un sonido particular, cada metal un tintineo diferente… Todo suena. Lo q nunca suena es q nunca se mueve… Y lo q nunca se mueve… ¿no está muerto? Podría imaginar una naturaleza muda, inmóvil. Claro que podría hacerlo. Pero sería una naturaleza muerta. Fueron los sonidos naturales los que hicieron que nuestros antepasados pudieran desarrollar la capacidad de combinar los elementos para Crear música. Nuestros antiguos, se inspiraron en la música que provenía dela madre naturaleza para componer y producir. Esos sonidos les invitaron a crear, despertaron su sentido musical. Y así como los sonidos de la naturaleza invitan a hacer música, la música a su vez, también invita a otras muchas cosas. ¿La principal para mi cual es? El baile. La música nos invita a bailar. Bailar es sincronizarse con la música, es un intento de fusión con ella. Cuando la música nos penetra, y nos gusta que así lo haga, cuando nos conquista y nos cautiva, cuando nos seducen sus cadencias y sus ritmos… ¿qué nos sucede? Ocurre que despierta nuestras ganas de bailar, de fundirnos en ella. Y la seguimos, la coregrafiamos, la escenificamos… Nos movemos con la música. Nos unímos a la música. Nos movemos con la música. Nos fundimos en la música. Nos movemos con la música, y en esos momentos, también somos música. Queremos movernos coordinadamente, armónicamente, ritmicamente, como ella lo hace ¿Y por qué? Volvemos al principio del texto… porque la música es movimiento, y el movimento genera e incita al movimiento. Porque la música es y está estrechamente ligada a la vida, e invita a ello, a bailar y sentirse vivo.
- EsThEr -
Hacer el amor sin amor
es como bailar sin música.
Y desgraciadamente,
hay demasiada gente que
prefiere la vida sin música.
Antonio Gala July 21 Seduciendo...Siempre he creído q el arma de seducción más poderosa q existe es la palabra. Al menos yo funciono así, y estoy segura q, al igual q yo, gran parte de la población también. Que te seduzcan hablando… en mi Ranking del Morbo esto vendría a ser algo así como… ¡el Colmo del Morbazo! Y la verdad es q suele pasar poco, uy… corrijo, lo q quería decir es: la verdad es q no me pasa tanto como quisiera. Normalmente, es mucho más común y frecuente, encontrarte con la situación contraria. Me explico: encontrarte con tíos/as q a golpe de vista pueden resultarte apetecibles y atrayentes, pero q llegado el momento, cuando se ponen a hablar contigo y se dan a conocer un poco, es cuando t das cuenta de lo acertado d aquel refrán popular q dice q no es oro todo lo q reluce. Me gustan más las sorpresas contrarias, son mucho más agradables. Esas en las q conoces a una persona que en principio no te llama la atención, pero con la q al hablar, descubres q es capaz de despertarte muy diversas e intensas sensaciones… Cuando notas q tú estás causando el mismo efecto, es cuando comienzas a jugar… a filtrear… a coquetear… Es cuando os vais dejando encandilar el uno al otro, y poquito a poco os vais dejando llevar… ¡Ay! ¡Si es q es una pasada! El final es completamente impredecible. Todos sabemos q cuando el ambiente se caldea muy mucho, las decisiones q uno/a toma no siempre son del tipo más racional del mundo… pero oye, en un momento de calentón todo vale, no es cierto? Güeno, termino con un par de canciones de Fito Cabrales, q no tienen nada q ver con esta entrada, pero q me encantan. De hecho no solo me encantan las canciones de Fito, sino q estoy lokita por él. Fito es mi prueba viviente de que efectivamente se me puede conquistar únicamente a través de la palabra…
July 02 Acceso a la universidadSonó el teléfono. - ¿Si? - Hola. ¿Has hecho la preinscripción, cierto? - ¡Hola Marisol! ¿La preinscripción? No… el plazo es hasta el día 15 ¿verdad? - ¿Eh? ¡Pero que dices! ¡El plazo para nuestro instituto termina hoy, loca! - ¿Qué? ¿Estás segura? - Sí, venía puesto en el sobre, cada instituto tiene un plazo. ¡Ay, Dios, no me digas que no fuiste! - Hostia, no. ¿Qué hora es? - Son la 13:30. - ¿Y sabes hasta que hora están? - Hasta las dos. - Pues… para allá voy, a ver si llego ¡joder, joder, joder! Luego te llamo. Hacia poco que habíamos hecho la prueba de selectividad, yo tenía 19 añitos y había sacado un 6.12. Cada instituto tenía un plazo para entregar la preinscripción de acceso a la universidad, y esta cazurra que escribe, se había equivocado mirando los plazos de entrega. Tenía solo media hora para llegar a la Universidad Central de Sevilla, la Antigua Tabacalera, donde nos dijeron que teníamos que entregar la solicitud de acceso, con las opciones de las carreras a las que queríamos optar. Quería estudiar Periodismo, pero sabía que con esa mierda de nota no entraría (las notas de corte para entrar a Periodismo suelen ser mucha más altas). Llegué corriendo a la facultad, sudando, y además, con el sobre en blanco, ¡ni siquiera lo había rellenado aún! Eran las 13.55 pero aún había una cola considerable de gente esperando para entregarlo, me daba tiempo a cumplimentarlo con relativa calma. En la misma cola, de pie y sin ningún sitio cerca donde poder apoyarme, me puse a ello. Datos personales, domicilio, código postal, teléfono fijo, teléfono móvil,… Se fueron sucediendo las preguntas hasta que llegue al final, a la parte decisiva: “Indique por orden de preferencia las titulaciones a las que desea optar”. Pues muy bien… la primera, Periodismo, claro está. Y a partir de ahí venía el dilema… ¿y si no entro? ¡sí se que no voy a entrar! ¡Ay, Dios, pero yo porqué no habré meditado esto antes! ¿Cuáles más pongo? ¿Qué me podría gustar estudiar? Tenía solo dos personas delante y después de ellas era mi turno. No tenía mucho tiempo para pensar, y eso me ponía más nerviosa aún. Pues haber… psicología podría ser interesante… pero también derecho… pero para ser juez ¡abogado jamás, que no quiero tener que defender criminales! Historia del arte también puede estar bien… O quizá Bellas Artes… ¿pero que diferencia hay entre las dos? Tal y como me fueron viniendo a la cabeza las fui escribiendo. ¡Ala! ¿ya está? ¿Solo puedo poner cinco? Joder, pues ya he puesto cinco. ¿Y si cambio alguna por Traducción e Interpretación? ¡los idiomas también me gustan! No, pero no es lo mío. Creo. Hostia, ¡es mi turno! Pues así se queda, ¡joder! Pasaron los días, y Marisol me volvió a llamar, puesto que me conocía de sobras (es decir, sabía que soy un desastre y un despiste en dos patas y que nunca me entero de nada). - - Esther, ¡ya han salido las listas! - - ¡Coño! No lo sabía. - - Ya… ya me lo imaginaba… - - Bueno, ¿me miraste? - - Sí. - - ¿Y? ¿Entré en periodismo? - - No. En psicología. ¿Fue tu segunda opción? - - Sí. - - ¡No sabía que querías estudiar psicología! - - Pues ya ves… Pues ya veis… Así fue cómo acabe en esta carrera… A la que por pura curiosidad decidí entrar (además la idea de volver a repetir Selectividad para intentar conseguir mejor nota y optar a Periodismo no me seducía, y ni si quiera sabía si eso permitían hacerlo). Con lo cual, pensé en probar y ver que tal me iba. Cinco años después aquí estoy, que no acabo de acabar, pero que ya estoy acabando… Jeje. No… ahora, en serio… ahora sí que Sí: ya estoy en la recta final. Ya vislumbro la luz al final del túnel. Y después de haber pasado por tres universidades: la de Sevilla, la Autónoma de Barcelona, y la Universidad de Oviedo (esto… pq tanto cambio de facultad es largo de explicar, ¡¡pero juro que ahora soy una persona muy estable!!) puedo decir…: ¡que nuestro sistema educativo es una mierda, que el plan de estudios de psicología lo es aún más, y… qué yo soy una irresponsable, lo mío no tiene nombre: tengo el penúltimo examen el martes, y en vez de estudiar estoy perdiendo el tiempo en actualizar mi blog! Aiiiix
September 29 Cambiar el mundoHace tiempo que empecé un romance con las ideas y los principios de ciertos constructivistas/culturalistas, unos psicólogos impresentables, muy poco amigos de los laboratorios y de las batas blancas que defienden que la objetividad absoluta no existe. Verbigracia: lo que llamamos objetividad no es más que una Subjetividad Consensuada dentro de una cultura como Objetividad. Para más inri, a algunos de estos psicólogos les dio un ataque de locura y llevaron al extremo esta idea, lo que suponía concluir que todo, absolutamente todo, es subjetivo. Y supone asumir que la realidad como tal no existe, en el sentido de que es imposible abordarla e interpretarla de manera objetiva. Esta idea que tanto les repatea el hígado a los científicos, porque supone negarles la cualidad de irrefutables y universales que ellos solitos se han atribuido (que se jodan, jajajaja) se ha llegado a convertir en un dogma para mi. En un principio sería apostar por la idea de que NOSOTROS construimos la realidad. Por ejemplificar, para que la idea no quede tan abstracta, un constructivista te diría que calificaciones del tipo: bueno - malo, justo - injusto, legal - ilegal, normal - anormal, etc etc etc son medidas y baremos humanos, que no existen más allá de nosotros mismos; son una pura invención: etiquetas humanas. Lo que se llaman, realidades mentales (algo que solo existe en nuestra mente).
Cada cultura construye y negocia, inventa y reinventa a través del tiempo que cosas son buenas, que cosas malas, que es justo, que es injusto, que es legal, que constituye un acto ilegal... Así como las normas, los roles, las prácticas sociales, las identidades... TODO se construye dentro de una cultura y obviamente, cada cultura va a tener sus propias normas, sus propios roles, sus correspondientes prácticas sociales... Cada uno de nosotros va a desarrollar una identidad (social, personal, sexual) en medio de esta telaraña; se va a concretar como individuo dentro del mundo, y va estar de acuerdo o no con lo que se cuece y se barrunta en su propia cultura. Dentro de cada cultura, se van a crear además múltiples subculturas… en fin, un absoluto cacao… lo que viene siendo el mundo, vamos.
Un ejemplito americano sobre objetividad:
Un día se reunieron tres árbitros de béisbol y empezaron a hablar sobre su trabajo. Uno de ellos decía: "Hay jugadas de éxito y jugadas fallidas, y yo determino lo que es cada cual ".Otro decía: " Hay, efectivamente, jugadas de triunfo y de fracaso, y yo sanciono lo que veo que son". Mientras el tercero apuntó: "No existen jugadas de éxito o fracaso, en tanto que yo no las haya sancionado como tales". Evidentemente, el primero que habló pretendía ser objetivo, creía que hay una realidad independiente de su proceso psicológico perceptivo y anterior al mismo. Los otros dos eran constructivistas, el último es el más radical.
Después de soltar este rollazo, y esta explicación de andar por casa sobre el constructivismo y sobre el relativismo cultural, voy a hablar por fin de lo que quería hablar… En principio parece que no tiene nada q ver pero ya iré haciendo conexiones…jejeje
Se trata de ese atractivo a la par que pretencioso propósito sobre el que gusta tanto hablar: cambiar el mundo (eeeiiin?) El tema suele levantar pasiones que en verdad solo se quedan en eso… pasiones. Si tenemos en cuenta que en realidad hay varios mundos dentro del mundo, a mi me surgen varias preguntas ¿cual de ellos primero? ¿por cual empezamos? ¿que modelo de mundo escogemos para cambiar al resto? ¿el occidental? Pues va a ser q no…
Cambia el mundo si… pero respetando la diversidad cultural, respetando los valores que se manejan dentro de cada cultura, respetando las tradiciones, las costumbres, las filosofías de vida…No digo que no haya cosas (muchísimas!!!!) que cambiar, solo quiero evidenciar que el asusto es muy complejo. A veces sin darnos cuenta la prepotencia y petulancia occidental nos puede. Hay que cambiar el mundo porque somos occidentales, cojonudísimos y nos encontramos en posesión de la verdad absoluta y los principios correctos…No sé… creo que a simple vista parece una iniciativa altruista, que en realidad tiene un trasfondo algo racista: “coge la mochila Pepe que nos vamos a civilizar a esa panda de negros”. En fin… simplemente… no puedo estar de acuerdo con esos proyectos…“Iremos a Guatemala a enseñar a las madres a educar a sus hijos en condiciones” dijeron unas de clase. Mis preguntas son: 1) ¿por qué coño vamos a saber más nosotros que las madres guatemaltecas a cerca de cómo se educa un niño? 2) ¿que es “educar en condiciones”? 3) ¿podemos pararnos a pensar por un momento que cabe la posibilidad de que lo que enseñamos aquí a nuestros niños puede que a un nene guatemaltes no le sirva para absolutamente nada? 4) ¿no puede ser que una madre de Guatemala sepa mucho más a cerca de qué competencias tiene que desarrollar un niño para (sobre)vivir en su país?
En fin…simplemte es una reflexión personal... yo creo que hay que luchar contra las desigualdades sociales, pero jamás pretenderé cambiar el modo de pensar, la escala de valores o el sistema de creencias a nadie que pertenezca a otra cultura.
Tampoco creo que haya que apostar por la integración de los inmigrantes que llegan a nuestro país: “están en nuestro país y tienen que integrarse y adaptarse a nuestra forma de hacer y de pensar” eso para mi tiene un nombre y se llama: intolerancia hacia la diferencia. Yo me voy a mantener inamovible en mi postura: siempre y cuando no peligre la integridad física y psicológica de nadie, que cada cual haga, piense y diga lo que quiera. Al que le gusten nuestras costumbres que las haga suyas, al que no que pase de todo, y el que quiera hacer una enriquecedora fusión, que la haga. |
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