Esther's profileDesahogos de EstherPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
|
May 19 ¡Otra vez partío!- Buenas tardes, señorita. ¿Qué desea? - Buenas tardes. Pues mire, caballero, deseo comprar un pegamento, el pegamento más fuerte que tenga usted. - De acuerdo, tenemos varios modelos y marcas, pero permítame que le pregunte ¿qué es exactamente lo que desea pegar, que se le ha roto? - Pues verá, deseo pegar mi corazón. Partidito lo tengo, en 17 añicos exactamente. - ¿Le han roto el corazón? Entiendo… En ese caso, tenemos una marca muy recomendable, que este año ha sacado una gama específica para este tipo de problemas, se llama Extra-fixing New. ¿Es la primera vez que se lo rompen o lo había pegado usted en alguna otra ocasión? - Si le soy sincera, ya me lo he pegado varias veces, ¡pero siempre me lo vuelven a romper otra vez! - Claro, esto pasa por no comprar el producto adecuado. Déjeme adivinar, ¿a que lo pego usted con pegamento de cola? - Hostia, pues sí. Sí, señor. Me habían asegurado que el pegamento de cola era lo más recomendable. - Pues es falso, lo que ocurre es que hay mucho incompetente suelto por ahí, y mucho listo, también. Yo le garantizo que Extra-fixing New es lo mejor que hay en el mercado en estos momentos. Además, está usted de suerte, porque esta nueva marca, como está de promoción, ofrece un año de garantía. - ¿En serio? Sería muy importante para mí que no me rompieran el corazón durante el próximo año, ¡tengo proyectos muy importantes que sacar adelante y necesito estar centrada! - Entonces, ha encontrado el producto idóneo. Le explico: solo tendrá que rellenar este formulario, indicando la fecha en el que se ha pegado el corazón y enviarlo a la dirección que viene en el dorso, si en los próximos 12 meses se lo volvieran a romper, la empresa se encargaría de enviar un técnico especialista que haría una valoración de los daños. Dependiendo de la gravedad de los mismos, podrían ofrecerle, incluso, un corazón de repuesto. - ¿Un corazón de repuesto? ¿Pero nuevo? - Sí, por supuesto. Conozco casos, de hecho, y le puedo asegurar que el corazón no va a ser de segunda mano. Y otra cosa le digo, pagando un pequeño plus, se puede llevar un Manual de Ayuda al Reincidente. Le confieso que yo me llevé a casa un ejemplar y a noche acabé de leerlo, ¡creo que le será muy útil! Está dirigido a personas como usted, señorita, personas que siempre escogen mal. Este manual le enseñará a detectar en un máximo de cinco citas a un rompecorazones. - ¡Uy! Si que me sería muy útil, es cierto. No se hable más, démelos. - Muy bien, ¿17 añicos me dijo, no? - Exacto. - Entonces le daré el tubo de 15 mililitros. Es el tamaño intermedio. Y aquí tiene el manual, se lo meto en la misma bolsa. - Perfecto, ¿cuánto es, por favor? - Sé lo dejo en 10 euros si me da su número de teléfono. - ¿Mi número de teléfono? - Sí. - Vale, pero no me llame hasta la semana que viene, ¿eh? quiero asegurarme de que el pegamento se seca completamente. - En las instrucciones leerá que no es aconsejable quedar con ningún hombre (en caso de ser heterosexual, claro) los siete días posteriores a la aplicación, y por supuesto, voy a respetar eso. - En ese caso, espero su llamada, el miércoles que viene. - Así será, señorita. Gracias por su compra. - Gracias a usted y hasta el miércoles.
------------------------------ 0 ----------------------------
- EsThEr -
July 31 El gusanitoHabía una vez un pequeño gusanito que vivía en una pequeña biblioteca de un pequeño pueblo. Un gusanito de biblioteca que habitaba escondido entre libros, y que a fuerza de pasearse entre sus páginas, había aprendido a leer. Era un gusanito feliz porque la lectura se había convertido en su afición predilecta, le gustaba mucho más que convertirse en trapecista y jugar a saltar de estante a estante, o que jugarse la vida saltando directamente de una estantería a otra (hubo un tiempo en el que a Gusanito, muy atraído por el riesgo, le encantaba jugar a esto). Aprender a leer le costó, pero le pareció algo apasionante. Sin moverse del sitio, podía viajar con la imaginación a lugares lejanos, aprender de las experiencias de los personajes literarios, vivir y revivir las historias que más le gustaban de sus libros favoritos… Gusanito pasaba las horas creando y recreardo, a través del pensamiento, escenarios, olores, sensaciones, sentimientos, … y un largo etcétera. Lo que más le gustaba era la literatura, sin embargo también consultaba atlas, enciclopedias, diccionarios, guías de viaje, biografías históricas, revistas del corazón y periódicos; le gustaba estar al día de lo que sucedía fuera de ese su pequeño mundo. Los textos, pasajes, parrágrafos y frases que más le gustaban solía subrayarlos con la babilla que su cuerpo desprendía. Le resultaba muy práctico porque nadie más podía verla ni percibirla, y a él le ahorraba horas de búsqueda. Si en cambio algo no le gustaba, lo que solía hacer era comerse la hoja, o parte de la hoja (había hojas que no se las podía comer enteras porque le resultaban particularmente indigestas). Algunas personas habían advertido esto y usuarios de la biblioteca se habían quejado a la encargada. Había bichos que estaban mal logrando los libros. La gente decía que había encontrado hojas enteras carcomidas y otras tantas páginas agujereadas y que aquello era inadmisible. A Gusanito le disgustaba que se metieran con él, pero no le sorpendía, había aprendido gracias a muchas lecturas, que los seres humanos creían que los animales carecían de raciocinio. Así que nunca intentó hacerse entender, ni explicarle a nadie que él, pobre gusano, estaba allí para salvaguardar y proteger sus libros, porque ya eran suyos. Y eliminar, hacer desaparecer, todo aquello que no soportaba leer. ------------------------- o ------------------------ Bueno, bueno, bueno… ¡Que decir! Este mini-cuento sencillamente es una ida de olla tremenda, jojojo. Muy a menudo me pongo melodramática cuando escribo y ahora me he ido al otro extremo… En principio pretendía que este cuenticillo fuese una analogía de la Vida. De hecho todo el cuento está plagado de metáforas. Y es que en realidad, todos deberíamos hacer como el pequeño gusanito, encontrarle un sentido a la vida, encontrar algo que nos guste hacer, encontrarle el gusto a pequeñas y/o grandes cosas que sean capaces de satisfacernos y que nos gratifiquen... No siempre lo que hagamos va a gustar a los demás, ni todos van a estar de acuerdo con lo que decimos, lo que pensamos, ni lo que queremos; pero es imposible agradar a todos, siempre habrá gente que nos desapruebe y otra que nos apoye. Independientemente de ello, lo importante es que uno/a haga aquello que siente que debe hacer, que siga su Camino, y que luche por aquello que desee. ¡Y que difícil es! La vida podría ser mucho más sencilla, y la complicamos tanto, tanto, tanto…
- EsThEr -
May 12 CuentoHabía una vez en un mundo muy muy lejano, una civilización de seres llamados Shrist. Los shirts eran una civilización antigua, casi tanto como la nuestra, que habían desarrollado a lo largo de su historia un mundo muy similar. Las condiciones del planeta eran muy parecidas a las de la Tierra, con lo cual su historia como civilización era parecida, casi paralela a la de los humanos. Habían pasado por la edad de piedra, la del bronce, la del hierro, también por la revolución industrial y la edad moderna, y se encontraban, tras los correspondientes avances científicos y tecnológicos, en plena revolución informática, en la Edad @. De forma paralela, también habían ido desarrollado conflictos bélicos, con los imaginables intereses políticos y económicos subyacentes. Luchas de fuerzas. Enfrentamientos entre culturas. Degradación del planeta fruto de inventos anti-natura. Maltratos a su naturaleza. Abusos de poder. Todo muy similar… Solo había una diferencia entre los shirts y los seres humanos, ellos carecían de sentido del tacto. Carecían de sensaciones térmicas, no sentían frío, ni calor, ni sabían lo que era un escalofrío. Los sentidos de la vista, el oído, el gusto y el olfato, si que los poseían, pero experimentaban de manera diferente las sensaciones, debido a no poder combinarlos con el sentido ausente. Podían disfrutar del delicioso sabor de una oyawa (fruta similar a nuestras fresas) pero no eran capaces de deleitarse con su textura. Podían disfrutar de la placentera sensación de tumbarse una noche de verano en la playa, a observar el firmamento y relajarse con el sonido de las olas del mar. Pero no disfrutaban de un baño. De hecho, los shirts nunca se bañaban en el mar. Para ellos era una desagradable experiencia, acostumbrados a la ligereza de movimientos con la que se manejaban en su atmósfera, el mar suponía un fastidioso medio en el que desenvolverse, los movimientos se hacían costosos, torpes, se requería más esfuerzo para hacer lo mismo. Los shirts eran, pues, individuos plenamente terrestres. Tampoco podían ni imaginar que era el goce de una caricia, ni disfrutar de los abrazos, ni podían hacerse cosquillas. No podían disfrutar de la experiencia de darse un beso. A ningún shirt se le hubiera ocurrido hacerlo, puesto que hubiera sido una experiencia vacía. Al no disfrutar del tacto ni del contacto, no mantenían relaciones sexuales sino era para procrear. Los shistrs no sabían hacer el amor. Al no poder tactar, tampoco tenían orgasmos, sus relaciones eran mecánicas y además se desarrolaban en público. Cada ciudad realizaba sus diferentes ritos, así, en Gougter, una de las ciudades más importantes de su planeta, los habitantes se reunían cada sábado en las diferentes plazas de la ciudad y todo hombre que cumpliera años pares, tenía que fecundar a una mujer. Como no resultaba un acto placentero, ni excitante, y su única finalidad era la concepción, para ellos no suponía algo íntimo, ni personal. Suponía un festejo público en el que todos bebían, reían, aplaudían y disfrutaban del espectáculo. Luego volvían a sus respectivas corpus, estudios en los que vivían de forma individual. Al no poder gozar del sexo contrario, los shrists no habían desarrollado, desde que se constituyeron como humanidad, ni atracciones físicas hacia el sexo opuesto, ni ese sentimiento que nosotros magnificamos tanto: el amor. Los shirts por supuesto que querían a las personas con las que tenían un vínculo, a sus familiares, amigos y a todos sus allegados, pero a hombres y mujeres de idéntica forma, sin que existiera esa distinción, la del amor romántico, que solo experimentamos cuando amamos a una persona, es decir, cuando no solo la queremos, sino cuando también la deseamos. ---------------- 0 -------------
Bueno… este es el primer cuento que intento escribir y ni siquiera lo he terminado. Quizás otro día lo continúe… En realidad con él pretendía expresar, a través de la fantasía, ciertas dudas… ¿Seríamos muy diferentes como seres humanos si no fuéramos seres sexuados y sexuales? ¿Existiría el amor, de hecho? Si el deseo forma parte del amor… ¿entonces si no nos deseáramos unos a otros no nos enamoraríamos? Porque… es cierto q puede existir el amor sin atracción sexual pero ya entendemos por esto otro tipo de amor. Entonces… ¿en un mundo donde no nos atrajésemos… tampoco nos enamoraríamos?
En fin, estoy con una mini-crisis existencial… |
|
|