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July 31 El gusanitoHabía una vez un pequeño gusanito que vivía en una pequeña biblioteca de un pequeño pueblo. Un gusanito de biblioteca que habitaba escondido entre libros, y que a fuerza de pasearse entre sus páginas, había aprendido a leer. Era un gusanito feliz porque la lectura se había convertido en su afición predilecta, le gustaba mucho más que convertirse en trapecista y jugar a saltar de estante a estante, o que jugarse la vida saltando directamente de una estantería a otra (hubo un tiempo en el que a Gusanito, muy atraído por el riesgo, le encantaba jugar a esto). Aprender a leer le costó, pero le pareció algo apasionante. Sin moverse del sitio, podía viajar con la imaginación a lugares lejanos, aprender de las experiencias de los personajes literarios, vivir y revivir las historias que más le gustaban de sus libros favoritos… Gusanito pasaba las horas creando y recreardo, a través del pensamiento, escenarios, olores, sensaciones, sentimientos, … y un largo etcétera. Lo que más le gustaba era la literatura, sin embargo también consultaba atlas, enciclopedias, diccionarios, guías de viaje, biografías históricas, revistas del corazón y periódicos; le gustaba estar al día de lo que sucedía fuera de ese su pequeño mundo. Los textos, pasajes, parrágrafos y frases que más le gustaban solía subrayarlos con la babilla que su cuerpo desprendía. Le resultaba muy práctico porque nadie más podía verla ni percibirla, y a él le ahorraba horas de búsqueda. Si en cambio algo no le gustaba, lo que solía hacer era comerse la hoja, o parte de la hoja (había hojas que no se las podía comer enteras porque le resultaban particularmente indigestas). Algunas personas habían advertido esto y usuarios de la biblioteca se habían quejado a la encargada. Había bichos que estaban mal logrando los libros. La gente decía que había encontrado hojas enteras carcomidas y otras tantas páginas agujereadas y que aquello era inadmisible. A Gusanito le disgustaba que se metieran con él, pero no le sorpendía, había aprendido gracias a muchas lecturas, que los seres humanos creían que los animales carecían de raciocinio. Así que nunca intentó hacerse entender, ni explicarle a nadie que él, pobre gusano, estaba allí para salvaguardar y proteger sus libros, porque ya eran suyos. Y eliminar, hacer desaparecer, todo aquello que no soportaba leer. ------------------------- o ------------------------ Bueno, bueno, bueno… ¡Que decir! Este mini-cuento sencillamente es una ida de olla tremenda, jojojo. Muy a menudo me pongo melodramática cuando escribo y ahora me he ido al otro extremo… En principio pretendía que este cuenticillo fuese una analogía de la Vida. De hecho todo el cuento está plagado de metáforas. Y es que en realidad, todos deberíamos hacer como el pequeño gusanito, encontrarle un sentido a la vida, encontrar algo que nos guste hacer, encontrarle el gusto a pequeñas y/o grandes cosas que sean capaces de satisfacernos y que nos gratifiquen... No siempre lo que hagamos va a gustar a los demás, ni todos van a estar de acuerdo con lo que decimos, lo que pensamos, ni lo que queremos; pero es imposible agradar a todos, siempre habrá gente que nos desapruebe y otra que nos apoye. Independientemente de ello, lo importante es que uno/a haga aquello que siente que debe hacer, que siga su Camino, y que luche por aquello que desee. ¡Y que difícil es! La vida podría ser mucho más sencilla, y la complicamos tanto, tanto, tanto…
- EsThEr -
July 21 Seduciendo...Siempre he creído q el arma de seducción más poderosa q existe es la palabra. Al menos yo funciono así, y estoy segura q, al igual q yo, gran parte de la población también. Que te seduzcan hablando… en mi Ranking del Morbo esto vendría a ser algo así como… ¡el Colmo del Morbazo! Y la verdad es q suele pasar poco, uy… corrijo, lo q quería decir es: la verdad es q no me pasa tanto como quisiera. Normalmente, es mucho más común y frecuente, encontrarte con la situación contraria. Me explico: encontrarte con tíos/as q a golpe de vista pueden resultarte apetecibles y atrayentes, pero q llegado el momento, cuando se ponen a hablar contigo y se dan a conocer un poco, es cuando t das cuenta de lo acertado d aquel refrán popular q dice q no es oro todo lo q reluce. Me gustan más las sorpresas contrarias, son mucho más agradables. Esas en las q conoces a una persona que en principio no te llama la atención, pero con la q al hablar, descubres q es capaz de despertarte muy diversas e intensas sensaciones… Cuando notas q tú estás causando el mismo efecto, es cuando comienzas a jugar… a filtrear… a coquetear… Es cuando os vais dejando encandilar el uno al otro, y poquito a poco os vais dejando llevar… ¡Ay! ¡Si es q es una pasada! El final es completamente impredecible. Todos sabemos q cuando el ambiente se caldea muy mucho, las decisiones q uno/a toma no siempre son del tipo más racional del mundo… pero oye, en un momento de calentón todo vale, no es cierto? Güeno, termino con un par de canciones de Fito Cabrales, q no tienen nada q ver con esta entrada, pero q me encantan. De hecho no solo me encantan las canciones de Fito, sino q estoy lokita por él. Fito es mi prueba viviente de que efectivamente se me puede conquistar únicamente a través de la palabra…
July 10 Bocas que solo callan cuando besanMe gustan las bocas que nunca se cansan, me gustan las bocas que nunca descansan. Me gustan las bocas sedientas de besos,
las que rien, y las que sonrien cuando me ven.
Me gustan las bocas que comparten versos, las bocas sinvergüenzas, las ingeniosas, las que cantan y las que construyen sueños.
Me gustan las bocas que anhelan, las que invocan con su verbo,
las bocas contestatarias, las protestonas, las que nunca se rinden.
Me gustan las bocas airadas, las que siempre salen airosas,
las bocas que sueñan despiertas, las que sin saberlo cortan, y las que
aunque no lo saben(o sabiéndolo) arañan muy dentro.
Me gustan las bocas que gritan al viento,con algunas de ellas compartí besos,
las bocas con sabor a miel, las de azúcar y algunas agrias también.
Me gustan las bocas que me provocan, las bocas con hambre de boca.
Me gustan las bocas atrevidas, las arriesgadas,
las valientes, las que no tienen miedo,
las bocas que saben lo que quieren, las que se dejan los labios en el intento.
Me gustan las bocas que lo dan todo, y las que endulzan la vida con palabras. Me gustan las bocas que aliñan mi día a día.
Me gustan las bocas célebres, las que traspasan la frontera del tiempo,
las bocas sabias, y las que, intento olvidar, pero perduran,
perduran en mi pensamiento.
Me gustan las bocas que me ponen a prueba. Las que (me) hablan sinceramente, y las que cuando lo merezco me desaprueban.
Me gustan las bocas impulsivas, las que claman, las que exigen,las que aclaman, las que no se conforman y gritan, y las que al susurrarme me erizan la piel.
EsThEr
July 02 Acceso a la universidadSonó el teléfono. - ¿Si? - Hola. ¿Has hecho la preinscripción, cierto? - ¡Hola Marisol! ¿La preinscripción? No… el plazo es hasta el día 15 ¿verdad? - ¿Eh? ¡Pero que dices! ¡El plazo para nuestro instituto termina hoy, loca! - ¿Qué? ¿Estás segura? - Sí, venía puesto en el sobre, cada instituto tiene un plazo. ¡Ay, Dios, no me digas que no fuiste! - Hostia, no. ¿Qué hora es? - Son la 13:30. - ¿Y sabes hasta que hora están? - Hasta las dos. - Pues… para allá voy, a ver si llego ¡joder, joder, joder! Luego te llamo. Hacia poco que habíamos hecho la prueba de selectividad, yo tenía 19 añitos y había sacado un 6.12. Cada instituto tenía un plazo para entregar la preinscripción de acceso a la universidad, y esta cazurra que escribe, se había equivocado mirando los plazos de entrega. Tenía solo media hora para llegar a la Universidad Central de Sevilla, la Antigua Tabacalera, donde nos dijeron que teníamos que entregar la solicitud de acceso, con las opciones de las carreras a las que queríamos optar. Quería estudiar Periodismo, pero sabía que con esa mierda de nota no entraría (las notas de corte para entrar a Periodismo suelen ser mucha más altas). Llegué corriendo a la facultad, sudando, y además, con el sobre en blanco, ¡ni siquiera lo había rellenado aún! Eran las 13.55 pero aún había una cola considerable de gente esperando para entregarlo, me daba tiempo a cumplimentarlo con relativa calma. En la misma cola, de pie y sin ningún sitio cerca donde poder apoyarme, me puse a ello. Datos personales, domicilio, código postal, teléfono fijo, teléfono móvil,… Se fueron sucediendo las preguntas hasta que llegue al final, a la parte decisiva: “Indique por orden de preferencia las titulaciones a las que desea optar”. Pues muy bien… la primera, Periodismo, claro está. Y a partir de ahí venía el dilema… ¿y si no entro? ¡sí se que no voy a entrar! ¡Ay, Dios, pero yo porqué no habré meditado esto antes! ¿Cuáles más pongo? ¿Qué me podría gustar estudiar? Tenía solo dos personas delante y después de ellas era mi turno. No tenía mucho tiempo para pensar, y eso me ponía más nerviosa aún. Pues haber… psicología podría ser interesante… pero también derecho… pero para ser juez ¡abogado jamás, que no quiero tener que defender criminales! Historia del arte también puede estar bien… O quizá Bellas Artes… ¿pero que diferencia hay entre las dos? Tal y como me fueron viniendo a la cabeza las fui escribiendo. ¡Ala! ¿ya está? ¿Solo puedo poner cinco? Joder, pues ya he puesto cinco. ¿Y si cambio alguna por Traducción e Interpretación? ¡los idiomas también me gustan! No, pero no es lo mío. Creo. Hostia, ¡es mi turno! Pues así se queda, ¡joder! Pasaron los días, y Marisol me volvió a llamar, puesto que me conocía de sobras (es decir, sabía que soy un desastre y un despiste en dos patas y que nunca me entero de nada). - - Esther, ¡ya han salido las listas! - - ¡Coño! No lo sabía. - - Ya… ya me lo imaginaba… - - Bueno, ¿me miraste? - - Sí. - - ¿Y? ¿Entré en periodismo? - - No. En psicología. ¿Fue tu segunda opción? - - Sí. - - ¡No sabía que querías estudiar psicología! - - Pues ya ves… Pues ya veis… Así fue cómo acabe en esta carrera… A la que por pura curiosidad decidí entrar (además la idea de volver a repetir Selectividad para intentar conseguir mejor nota y optar a Periodismo no me seducía, y ni si quiera sabía si eso permitían hacerlo). Con lo cual, pensé en probar y ver que tal me iba. Cinco años después aquí estoy, que no acabo de acabar, pero que ya estoy acabando… Jeje. No… ahora, en serio… ahora sí que Sí: ya estoy en la recta final. Ya vislumbro la luz al final del túnel. Y después de haber pasado por tres universidades: la de Sevilla, la Autónoma de Barcelona, y la Universidad de Oviedo (esto… pq tanto cambio de facultad es largo de explicar, ¡¡pero juro que ahora soy una persona muy estable!!) puedo decir…: ¡que nuestro sistema educativo es una mierda, que el plan de estudios de psicología lo es aún más, y… qué yo soy una irresponsable, lo mío no tiene nombre: tengo el penúltimo examen el martes, y en vez de estudiar estoy perdiendo el tiempo en actualizar mi blog! Aiiiix
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