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June 21 El marido de la peluquera. Pedro GuerraPedro Guerra quiso ponerle letra y música a la pelí "El marido de la peluquera". Una de las historias de amor más bonitas que jamás se han hecho en el cine.
Y... me debo de estar haciendo vieja, porque ya hablo como si lo fuera: ¡¡¡porque ya no se hacen películas así!!! Esta canción creo q casi me emociona más q la peli! (Peli q por cierto, volví a ver hace poco y la verdad es q ¡cada vez q repito, más me gusta!).
Un ingenioso y habilidoso navegante, se ha tomado la molestia y el trabajazo de hacer este montaje con fragmentos de la película y la canción de P.Guerra, y la verdad es q le ha quedado genial! June 05 Pedro Guerra. ContaminameHoy escuche en la radio esta canción. Hacia muchísimo q no la oía, es una joya musical de mi Pedro Guerra. La he buscado en el youtube y... voile à! aquí está. Sino la he escuchado veinte veces seguidas no la he escuchado ninguna. (Tengo q preparar los examenes finales y cualquier excusa me vale para no hacerlo...) El caso es q cuando la escuché por la radio me recorrió ese hormigueo, el q siempre m invade cuando escucho una canción q me gusta, q me remonta a algún lugar pasado, a alguna experiencia pasada... Así q cerré los ojos y me dejé llevar lejos, cuando los abrí me vi reflejada en la pantalla apagada del televisor, sin darme cuenta me había puesto a bailar. Sonreí a esa pirada, y seguí fundiéndome con la música. Siempre lo he sabido, lo tengo comprobado, pero nunca me cansaré de experimentarlo. El baile me conecta con mi parte más instintiva, con lo más intimo de mi. Me encanta dar rienda suelta a mi Yo creativo a través de él y además es una de las pocas prácticas q me hacen sentir intensamente viva.
June 03 Entonces caen sus labios sobre mí"Entonces caen sus labios sobre mí y me abren, las lenguas se entrechocan, las salivas se mezclan, las ropas se desgarran y los cuerpos se embisten con una necesidad desesperada. Nos frotamos y apretamos hasta alcanzar los pliegue más recónditos, aún más cerca, aún más dentro. Me tumba sobre el suelo, separa mis piernas con sus piernas, me cubre por entero, llena hasta el último resquicio de mi. Somos una sola criatura con dos cabezas y yo siento que me muero y soy feliz.
Pero sigo viva. Abro los ojos, contenta de encontrarme entre sus brazos. Ahora, después de esta cegadora explosión de los sentidos, puedo empezar a apreciar los detalles de su cuerpo. Este pecho denso, amplio, mullido, este cuello rotundo clavado entre los hombros. No sé si es verdaderamente bello, pero hoy me parece el más hermoso. Me miro a mí misma: los senos pequeños, la complexión delgada y huesuda, las cicatrices de distintos tonos, dependendiendo de los años transcurridos desde la herida: rosada en el hombro, tostada en la cadera, anaranjada en el tórax. Retorcidas cuerdas de carne que me afean. Me estremezco y tiro de la piel de borrego para taparnos. No quiero que me vea.
- ¿Tienes frío? - susurra junto a mi oreja.
Y me aprieta contra él mientras me acaricia con ternura. Olemos intensamente a mar, a monte mojado por la lluvia. Nuestros cuerpos resbalan en la dulce humedad del sudor compartido.
Aquí estamos, bajo el cobijo de la manta de piel, en una intimidad de animales distintos refugiados en la misma madriguera."
Rosa Montero, Historia del Rey Transparente (pp. 478-479)
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