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    May 12

    Cuento

    Había una vez en un  mundo muy muy lejano, una civilización de seres llamados Shrist. Los shirts eran una civilización antigua, casi tanto como la nuestra, que habían desarrollado a lo largo de su historia un mundo muy similar. Las condiciones del planeta eran muy parecidas a las de la Tierra, con lo cual su historia como civilización era parecida, casi paralela a la de los humanos. Habían pasado por la edad de piedra, la del bronce, la del hierro, también por la revolución industrial y la edad moderna,  y se encontraban, tras los correspondientes avances científicos y tecnológicos, en plena revolución informática, en la Edad @. De forma paralela, también habían ido desarrollado conflictos bélicos, con los imaginables intereses políticos y económicos subyacentes. Luchas de fuerzas. Enfrentamientos entre culturas. Degradación del planeta fruto de inventos anti-natura. Maltratos a su naturaleza. Abusos de poder. Todo muy similar… 

    Solo había una diferencia entre los shirts y los seres humanos, ellos carecían de sentido del tacto. Carecían de sensaciones térmicas, no sentían frío, ni calor, ni sabían lo que era un escalofrío. Los sentidos de la vista, el oído, el gusto y el olfato, si que los poseían, pero experimentaban de manera diferente las sensaciones, debido a no poder combinarlos con el sentido ausente. Podían disfrutar del delicioso sabor de una oyawa (fruta similar a nuestras fresas) pero no eran capaces de deleitarse con su textura. Podían disfrutar de la placentera sensación de tumbarse una noche de verano en la playa, a observar el firmamento y relajarse con el sonido de las olas del mar. Pero no disfrutaban de un baño. De hecho, los shirts nunca se bañaban en el mar. Para ellos era una desagradable experiencia, acostumbrados a la ligereza de movimientos con la que se manejaban en su atmósfera, el mar suponía un fastidioso medio en el que desenvolverse, los movimientos se hacían costosos, torpes, se requería más esfuerzo para hacer lo mismo.  Los shirts eran, pues, individuos plenamente terrestres. Tampoco podían ni imaginar que era el goce de una caricia, ni disfrutar de los abrazos, ni podían hacerse cosquillas. No podían disfrutar de la experiencia de darse un beso. A ningún shirt se le hubiera ocurrido hacerlo, puesto que hubiera sido una experiencia vacía. Al no disfrutar del tacto ni del contacto, no mantenían  relaciones sexuales sino era para procrear. Los shistrs no sabían hacer el amor. Al no poder tactar, tampoco tenían orgasmos, sus relaciones eran mecánicas y además se desarrolaban en público. Cada ciudad realizaba sus diferentes ritos, así, en Gougter, una de las ciudades más importantes de su planeta, los habitantes se reunían cada sábado en las diferentes plazas de la ciudad y todo hombre que cumpliera años pares, tenía que fecundar a una mujer. Como no resultaba un acto placentero, ni excitante, y su única finalidad era la concepción, para ellos no suponía algo íntimo, ni personal. Suponía un festejo público en el que todos bebían, reían, aplaudían y disfrutaban del espectáculo. Luego volvían a sus respectivas corpus, estudios en los que vivían de forma individual. Al no poder gozar del sexo contrario, los shrists no habían desarrollado, desde que se constituyeron como humanidad, ni atracciones físicas hacia el sexo opuesto, ni ese sentimiento que nosotros magnificamos tanto: el amor. Los shirts por supuesto que querían a las personas con las que tenían un vínculo, a sus familiares, amigos y a todos sus allegados, pero a hombres y mujeres de idéntica forma, sin que existiera esa distinción, la del amor romántico, que solo experimentamos cuando amamos a una persona, es decir, cuando no solo la queremos, sino cuando también la deseamos.  

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    Bueno… este es el primer cuento que intento escribir y ni siquiera lo he terminado. Quizás otro día lo continúe…

    En realidad con él pretendía expresar, a través de la fantasía, ciertas dudas… ¿Seríamos muy diferentes como seres humanos si no fuéramos seres sexuados y sexuales? ¿Existiría el amor, de hecho? Si el deseo forma parte del amor…  ¿entonces si no nos deseáramos unos a otros no nos enamoraríamos? Porque… es cierto q puede existir el amor sin atracción sexual pero ya entendemos por esto otro tipo de amor. Entonces… ¿en un mundo donde no nos atrajésemos… tampoco nos enamoraríamos?

     

    En fin, estoy con una mini-crisis existencial…