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February 18 Bailando a Oum KalthoumLa egipcia Fāṭima Ibrāhīm al-Baltāǧī فاطمة إبراهيم البلتاجي, más conocida por su nombre artístico Oum Kalthoum, fue una de las cantantes más admiradas y reverenciadas de los países árabes, así como un auténtico fenómeno social en los años 50 y 60. Sus álbumes figuran entre los más vendidos del mundo (más de 200 millones de ejemplares). Se la llamó también la Señora de la Canción Árabe (سيدة الغناء العربي, Sayyīdat al-Ginā' al-Arabi) y el Astro de Oriente (كوكب الشرق, Kawkab aš-Šarq).
En el primer video aparece Maria Aya (no zé quien ez, la encontré por el Youtube) bailando una de sus canciones. En el segundo, aparece la misma mujer haciendo un video casero, marcándose un bailoteo en la cocina. No tiene desperdicio! Jajaja February 07 Anastasio OvejeroENTREVISTA A ANASTASIO OVEJERO
Para Anastasio Ovejero, catedrático de Psicología Social en la Facultad de Ciencias del Trabajo en el campus palentino, la Navidad es una fiesta eminentemente familiar y pagana - «a pesar de que la Iglesia Católica lleva veinte siglos intentando hacer de ello una fiesta cristiana»- en la que la publicidad y el márquetin ponen toda la maquinaria en marcha para vender una imagen de felicidad que no es tal.
-¿La Navidad es la fiesta del consumo por excelencia? -Siempre han sido fiestas de un cierto consumo, pero regulado y razonable. Lo que ha cambiado es que en España hemos pasado de ser un país 'pobre a rico' en dos décadas y el factor añadido es que se ha pasado de un capitalismo de producción a un capitalismo de consumo y para venderlo hay un tinglado de márquetin y publicidad. -¿Se pierde el sentido común en estas fiestas? -En el tema del consumo, el sentido común lo hemos perdido durante todo el año y estos días de forma exagerada. Cuando digo consumo, hablo de derroche y despilfarro, incluso desde el punto de vista del sector público que tanto está hablando de cómo combatir el cambio climático ¿Qué mensaje están dando los poderes públicos para que se ahorre si resulta que las luces navideñas las ponen, en el mejor de los casos, en el día de la Constitución? -¿Los sentimientos se acentúan en estas fechas? -Una persona que esté y se sienta sola, durante estos días se siente mucho más, y en Nochebuena lo siente más que un día cualquiera por razones culturales, pero es que nosotros somos seres culturales. Es la noche que más alegría hay en casa pero cuando más lágrimas hay en otras porque han perdido a un familiar recientemente y se siente la silla vacía. Ese tipo de sentimientos, incluso el de solidaridad, destacan y se acentúan, es lo que se llama en psicología social 'efectos de saliencia'. -Y así todos buenos, solidarios, felices... -Es el propio márquetin y la propia publicidad los que te venden esa imagen de felicidad. Todo el mundo se quiere y eso no es cierto tampoco, pero es la imagen que se tiene, es la representación social de la Navidad. -¿Qué es más frustrante, no poder comprar algo o tenerlo que comprar porque casi es obligatorio? -Lo más frustrante es no poder comprar algo. La sociedad de consumo crea en todos los ciudadanos unos sentimientos de insatisfacción perpetua y eso es muy grave. Por eso en una sociedad que valora tanto a los seres humanos por lo que tienen y no por lo que son la frustración es tan grande. -¿Nos arrastra el entorno a comprar? -Yo no me lo creo, somos seres humanos y por tanto libres y lo que pasa es que también hay una acomodación excesiva. Hay una ideología de la globalización que se basa en el individualismo, egoísmo y competitividad en el que la gente se queja, pero nadie se implica y va a lo cómodo. Si los demás compran, yo compro. Esto es grave en el tipo de educación que se le está dando a los niños. _¿Dónde encontrar el equilibrio en estas fechas ante los niños? -En enseñar al niño, pero no en estos días, sino desde que nace, a controlarse y a saber que cada uno es diferente. Yo creo que no es bueno que el niño tenga mucho de todo, y algunos padres se quejan, pero se lo compran porque dicen que los demás niños lo tienen. Les hacen sentirse diferentes si les han acostumbrado previamente a tener que ser iguales. -¿Alguna regla de oro en educación? -No existe, pero si hay una es que los niños no hacen lo que les dicen que hagan, sino lo que ven hacer. Y si además ven que sus padres se dejan llevar por lo que haga todo el mundo.... -En estas fechas piden y piden... -Hay que acostumbrarles a que no pidan tanto y a que sepan que se puede pedir y no dar. Y por supuesto lo que no aconsejaría es frustrar a un niño, hay que comprarle algo que le gusta o incluso decirle que se compran una o dos cosas, y tener mucho cuidado con los tíos y abuelos porque esa esa otra... Yo creo que a los niños se les está haciendo unos infelices porque se les está colmando de todo. -Sólo tienen que abrir la boca... -Es peligroso que antes de saber el valor de las cosas ya estén de vuelta de todo y en ese sentido estoy de acuerdo con el valor del esfuerzo. Tienen que saber que todos somos diferentes, lo que no significa que seamos desiguales. Cada familia decide educar a sus hijos de una manera y el consumo desenfrenado no es precisamente la mejor. -Entonces, moderación... -No valen las excusas de que como el mundo lo hace.... No hay mucha gente que diga, ¿como mucha gente lee voy a leer! Eso no. Lo utilizamos como un artilugio para vivir más cómodamente, pero en el sentido negativo, y además justificamos nuestra propia conducta al no atrevernos a afrontar las cosas y ser distinto a los demás. El peligro de pensar -¿Cómo sobrellevar estas fechas navideñas? -Cada uno tiene que reflexionar sobre qué le gusta, y que haga todo lo posible para que sean como le gustaría que fueran y no como la publicidad, la moda, la masa o el rebaño le diga como tiene que vivirla. -¿Tan 'aborregados' estamos? -Creo que sí, pero porque queremos. Hemos perdido toda capacidad de autocrítica. Al sistema le interesa que no pensemos, porque de lo contrario sería muy peligroso para el propio sistema, y para el ciudadano es más cómodo no pensar, seguir consumiendo estos días y derrochando cuando también siguen muriendo cada día 40.000 ó 50.000 niños de hambre en el mundo. Y como no mueren en un atentado o en un accidente pues no lo vemos en la tele. -Habrá quien piense que su discurso es negativo y echa por tierra unos días de ilusión. -Pues que digan el día que quieren lque les dé el discurso y cuándo no les va a amargar. Estas fiestas hay que disfrutarlas, la vida entera. Soy vitalista en ese sentido, pero hay que hacerlo de la forma que uno quiere disfrutarla. -¿Cómo vive usted la Navidad? -Como siempre, no las vivo con un carácter religioso, y para mi son maravillosas porque son las vacaciones de invierno. Sigo trabajando, estudiando un poco menos y leyendo un poco más, saliendo por el campo, podando la viña. Comer un lechazo con un buen vino ya no se disfruta como antes, que era un placer inmenso y extraordinario, porque ahora lo puedes comer todos los días. Pero a mi me sigue gustando, es mi único exceso. February 04 IsaiahCon tan solo 4 meses, Isaiah Chevrier, un niño de África -no puedo ser más exacta en cuanto a su procedencia porque no he podido averiguar más- comenzaba haciendo sus pinitos dentro de la música, e intentaba tocar el djembé -tambor africano- así:
Cuatro años más tarde es capaz de desenvolverse (así de bien) tocando ritmos africanos:
Es evidente que tiene talento musical -de hecho creo que tiene muchíiiiiiisimo talento-, pero también pienso que el hecho de que su familia haya empezado a estimularlo desde que era un bebé ha sido muy importante. Seguramente Isaiah sabía tocar el tambor (como no sabré hacerlo yo jamás) incluso antes de empezar a caminar.
No he podido evitar pensar en nuestros niños, los occidentales, la mayoría de los que conozco son toscos y carecen de coordinación, ¿y eso porque? Posiblemente no sea porque les falten capacidades, el motivo parece ser más bien que nadie entrena sus habilidades psicomotrices.
En lo que respecta a nuestro país, se me ocurre comparar a Isaiah con algunos niños de etnia gitana. Para el pueblo gitano, la música, el baile y todo su folklore, es muy importante. Trasmiten sus conocimientos de generación en generación, e introducen a sus niños, desde bien pequeños, en el arte musical. De tal forma que, cuando son adultos, han naturalizado hasta tal punto esas habilidades, que ya forman parte de ellos.
Es un lástima que nosotros carezcamos de arraigos culturales así. Que no eduquemos en la música a nuestros enanos, que por otra parte, están bastante apollardados con la play station, la x-box, los videojuegos, los juegos de roll por internet, y un largo etcétera. Y... ¿total para que? ¿sirve de algo ser un experto en matar marcianos? |
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